lunes, 28 de septiembre de 2009

7 LEYES DEL EXITO



Existe una secuencia natural para aplicar estas leyes en la vida cotideana.

La ley de la potencialidad se experimenta por medio del silencio, la meditación, el hábito de no juzgar y la comunión con la naturaleza. Esta ley es activada por la ley del dar.

La ley de dar consiste en aprender a dar lo que se busca. Por medio de nuestros actos en la ley del dar, activamos la ley de causa y efecto.

La ley de causa y efecto establece que toda acción genera una fuerza de energía que vuelve a nosotros de igual modo. La mejor manera de aplicar esta ley es ser conscientes de las decisiones que tomamos en todo momento. Así, ahorraremos esfuerzo para satisfacer nuestros deseos, lo que nos lleva a comprender la ley del menor esfuerzo.

Ley del menor esfuerzo: cuando estamos en armonía con la naturaleza, satisfacemos con facilidad nuestros deseos. Es mínimo el esfuerzo que hacemos cuando nuestros actos brotan del amor. Fijar nuestra atención en el ego consume la mayor parte de la energía. Cuando buscamos poder y control sobre los demás, o la aprobación del resto del mundo, desperdiciamos nuestra energía. Cuando todo ocurra con facilidad, comenzaremos a com¬prender la ley de intención y deseo.

Ley de intención y deseo: la intención es el verdadero poder detrás del deseo. La sola intención es muy poderosa porque es deseo sin apego al resultado. El sólo deseo es débil porque es atención con apego. La intención combinada con el desapego nos lleva a ser conscientes del momento presente y de este modo la eficacia de la acción es máxima. Esta ley está íntimamente relacionada con la ley de desapego.

La ley de desapego plantea que sin renunciar a la intención de lo deseado, sí renunciemos a nuestra preocupación por su resultado. Comprender todas estas leyes, nos lleva a la ley del propósito en la vida.

La ley del propósito en la vida sostiene que cada uno de nosotros tiene un talento único y una manera única de expresarlo. Por cada expresión única de dicho talento, también existen necesidades únicas. El expresar nuestros talentos para satisfacer necesidades, crea riqueza y abundancia sin límites.

A través del uso de esta ley, expresando nuestros talentos únicos y satisfaciendo nuestras necesidades y la de los otros seres humanos, empezaremos a crear lo que deseemos, cuando lo deseemos. Nos volveremos despreocupados y alegres, y nuestra vida se convertirá en la expresión de un amor sin límites.