viernes, 4 de diciembre de 2009

Límites


Los límites constituyen las fronteras de contacto entre las personas: son lugares no visibles sino imaginarios donde uno termina y empieza el otro.

Yo puedo abrir una ventana o poner una música si estoy sola, pero si hay otra persona en la habitación, es necesario que la consulte para saber si está de acuerdo, pues mi derechos terminan donde comienzan los de ella.

Cuando se trata de algo material es más fácil determinar los límites, porque lo material se ve. Yo no me sentaría en la silla que está ocupando otra persona, ni pondría mi cartera encima de su plato. En este caso está claro que estoy colocándome en su espacio.

El Conflicto


El conflicto puede ser saludable y creativo, o confluyente e improductivo.

El conflicto confluyente e improductivo se da cuando yo no me comprendo a mí mismo y acuso a otro de algo de lo cual yo soy responsable. Esto involucra por lo menos dos formas de defensa, la represión y la proyección.

El conflicto saludable se da cuando, tanto el otro como yo, somos personas integradas que tenemos cierto auto-conocimiento y una clara sensación de ser distintos. En este caso, el conflicto surge cuando hay una clara impresión de desacuerdo en torno de algo que constituye un verdadero problema para ambos. No resulta, en cambio de proyectar sobre el otro, cosas que somos incapaces de enfrentar en nuestro propio interior. El conflicto saludable, si se lo maneja con habilidad, tiene por efecto crear buenos sentimientos entre las personas; equivale a una propuesta de ganar ambos, en vez de ganar uno y perder el otro.

lunes, 28 de septiembre de 2009

7 LEYES DEL EXITO



Existe una secuencia natural para aplicar estas leyes en la vida cotideana.

La ley de la potencialidad se experimenta por medio del silencio, la meditación, el hábito de no juzgar y la comunión con la naturaleza. Esta ley es activada por la ley del dar.

La ley de dar consiste en aprender a dar lo que se busca. Por medio de nuestros actos en la ley del dar, activamos la ley de causa y efecto.

La ley de causa y efecto establece que toda acción genera una fuerza de energía que vuelve a nosotros de igual modo. La mejor manera de aplicar esta ley es ser conscientes de las decisiones que tomamos en todo momento. Así, ahorraremos esfuerzo para satisfacer nuestros deseos, lo que nos lleva a comprender la ley del menor esfuerzo.

Ley del menor esfuerzo: cuando estamos en armonía con la naturaleza, satisfacemos con facilidad nuestros deseos. Es mínimo el esfuerzo que hacemos cuando nuestros actos brotan del amor. Fijar nuestra atención en el ego consume la mayor parte de la energía. Cuando buscamos poder y control sobre los demás, o la aprobación del resto del mundo, desperdiciamos nuestra energía. Cuando todo ocurra con facilidad, comenzaremos a com¬prender la ley de intención y deseo.

Ley de intención y deseo: la intención es el verdadero poder detrás del deseo. La sola intención es muy poderosa porque es deseo sin apego al resultado. El sólo deseo es débil porque es atención con apego. La intención combinada con el desapego nos lleva a ser conscientes del momento presente y de este modo la eficacia de la acción es máxima. Esta ley está íntimamente relacionada con la ley de desapego.

La ley de desapego plantea que sin renunciar a la intención de lo deseado, sí renunciemos a nuestra preocupación por su resultado. Comprender todas estas leyes, nos lleva a la ley del propósito en la vida.

La ley del propósito en la vida sostiene que cada uno de nosotros tiene un talento único y una manera única de expresarlo. Por cada expresión única de dicho talento, también existen necesidades únicas. El expresar nuestros talentos para satisfacer necesidades, crea riqueza y abundancia sin límites.

A través del uso de esta ley, expresando nuestros talentos únicos y satisfaciendo nuestras necesidades y la de los otros seres humanos, empezaremos a crear lo que deseemos, cuando lo deseemos. Nos volveremos despreocupados y alegres, y nuestra vida se convertirá en la expresión de un amor sin límites.

sábado, 22 de agosto de 2009

Dr. Bach: Fundamentos


La prevención y curación de la enfermedad se logra descubriendo su causa y erradicando el defecto con el desarrollo de la virtud opuesta.

“No nos fijemos en la enfermedad, pensemos sólo en cómo ve la vida el enfermo” (Bach).

La cura debe estar orientada a restablecer la armonía entre el alma y la mente y a eliminar la verdadera causa de la enfermedad.

En primer lugar, la tarea del terapeuta será ayudar al paciente a conocerse y descubrir los motivos de su enfermedad y, en segundo lugar, la administración de los remedios florales que lleven al cuerpo y a la psiquis a “recobrar fuerza [...] serenarse” (Bach).

El criterio de curación no debe ser la eliminación de síntomas, sino el cambio de perspectivas del sujeto enfermo, la recuperación de su paz mental y la felicidad interna.

Entrega



La entrega es la simple y profunda sabiduría de ceder más que oponerse al fluir de la vida, aceptando el momento presente sin reservas ni condiciones, sin resistencia.

La entrega es perfectamente compatible con la acción, nos conecta con la fuente de energía del Ser realzando la calidad de nuestras acciones.

Siempre que haya miedo y dolor en nuestras vidas podremos transmutarlo en paz y serenidad interior por medio de la entrega, la no resistencia, la aceptación de lo que es.

Crisis


Cada crisis supone un peligro y una oportunidad.

La oportunidad que está oculta en la crisis no se manifiesta hasta que todos los hechos de la situación se reconocen y se aceptan completamente.

Además, el reconocimiento y la aceptación de los hechos traen consigo cierto grado de libertad.

Dr.Edward Bach: Biografía


1886 - Nació el 24 de septiembre en Moseley, cerca de Birmingham, Inglaterra.
1913 – Hospital del Colegio Universitario, oficial médico de accidentes.
Hospital Nacional de la Temperancia, cirujano en jefe de accidentes.
Hospital del Colegio Universitario, bacteriólogo asistente.
1914 – Hospital del Colegio Universitario, médico a cargo de heridos de guerra.
Hospital del Colegio Universitario, asistente clínico en bacteriología.
1918 – Recibió un permiso no oficial para inocular a los soldados con la vacuna contra la influenza.
Renunció al Hospital del Colegio Universitario.
Investigó en su propio laboratorio en Nottingham Place, Londres.
1919 – Patólogo, bacteriólogo en el Hospital Homeopático de Londres.
1922 – Renunció al Hospital Homeopático de Londres para manejar su laboratorio privado en Park Crescent, Pórtland Place, Londres.
Abrió su consultorio en Harley Street, Londres.
1928 - Descubrió el primero de los 38 remedios durante un viaje a Gales.
1930 – Renunció a sus laboratorios y a su práctica en Londres para dedicarse a la búsqueda de nuevos remedios.
“Escribió el libro Cúrate a ti mismo, en el que explicaba como la enfermedad corporal puede derivarse de un estado de ánimo negativo que acaba interfiriendo en el equilibrio de la personalidad.

1931 a 1932 – Descubrió tres remedios y publicó su primer folleto.
1933 a 1934 – Descubrió cuatro remedios más en Cromer, Inglaterra.
1935 – Se trasladó a Sotwell, donde está Centro de Salud. Dr. Edward Bach.
1936 – Murió en Sotwell, el 27 de noviembre.