La sonrisa protege el equilibrio anímico, físico,
psicosomático y social del individuo. Mejora la vitalidad, optimismo, creatividad,
seguridad y el mejor funcionamiento de las actividades mentales, pues estimula
la armonía del Sistema Nervioso Central y endocrino, al desencadenar una
especial respuesta motora.
La sonrisa necesita de la perfecta sincronización de 46 músculos
faciales, propios de la mímica y expresión, cuyo estímulo llega al cerebro dando lugar a:
1 - Estimulación
del hipotálamo con producción de beta-endorfinas. Aumentando la sensación de bienestar
y fortalecimiento del sistema inmunológico. Disminuyendo
el estrés fruto del estado de tensión y los efectos físicos y psíquicos del
cortisol u hormona de la tensión tan dañina para las neuronas cerebrales. Aliviando
el dolor y la angustia. Favoreciendo el interés, la atención y la
concentración.
2 – Estimulación del timo que secreta sustancias que estabilizan al sistema nervioso y mejoran el funcionamiento del cerebro, provocando finalmente sensaciones de bienestar en quien sonríe.
3 - Aumento de los niveles de serotonina disminuida por el estrés y la depresión siendo, por ello, una excelente ayuda contra la actitud abatida y depresiva.






